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Entrega II

FASE I – Planificación y vuelo fotogramétrico

Previamente a la realización del vuelo, se procedió a crear una red de puntos de apoyo que cubriera toda la zona. Se materializaron un total de 40 Puntos de Apoyo Fotogramétricos (PAF) o Ground Control Point (GCP). Esta red de puntos de apoyo se midió utilizando un equipo Móvil, Bifrecuencia  RTK / GPRS de Leica Systems.

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Creación de la red y medición de los P.A.F.

El día elegido para iniciar los trabajos, no fue desde el punto de vista climatológico el mejor.

Fuertes vientos de más de 30 km/h y con rachas aun superiores, convirtieron el día en un verdadero desafío para el temple y la paciencia. Algo tan simple como pintar con  aerosol una cruz lo suficientemente grande para que se vea desde el aire, se convirtió en toda una aventura, al intentar que la pintura vaya donde realmente tenía que ir.

También experimentamos la caída de la red GNSS, con lo cual en varios momentos del día, al no estar disponible la red, tampoco podíamos realizar ninguna medición, así que como nunca, el famoso dicho “al mal tiempo, buena cara” tuvo tanto rigor.

La zona a relevar se dividió en dos: Zona Alta y Zona Baja del campo, para poder gestionar la gran cantidad de datos que se iría a relevar.

PRECISIÓN ALCANZADA:

Como ya fue expresado anteriormente, una de las finalidades del vuelo, era poder  identificar y marcar la posición real de los aspersores del campo del golf (unos 1600 aprox.).

Ya que las boquillas de los mismos posee un diámetro no mayor de 10 cm, aspiramos desde el principio alcanzar una precisión menor a 2cm: Ground Sampling Distance (GSD), esto significa que cada pixel de la imagen debería ser igual o menor a 2 cm.

Para realizar el cálculo del GSD que se desea alcanzar en relación a la altura  de vuelo, volcamos los datos de altura de vuelo y parámetros de la cámara del Phantom 4Pro en la siguiente tabla, con lo que obtuvimos un GSD igual o menor a 2cm/pixel.

Con estos datos en la mano y aplicando la fórmula correspondiente, la altura a la que tuvimos que volar el drone fue de 70 m  sobre la superficie del campo.

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En total se obtuvieron 2100 imágenes, que representan 14 GB de datos a procesar.

Luego del vuelo y realizados los cálculos preliminares para ambas zonas, obtuvimos una precisión global para la Zona Alta igual a 1.89 cm y una precisión global para la Zona Baja igual a 1,93 cm.

El vuelo fotogramétrico se realizó utilizando un drone multirotor DJI de la serie Phantom 4 Pro. Todo el proyecto esta vinculado al sistema geodésico de referencia oficial en España permitiendo una completa integración con la cartografía oficial española en ETRS89/UTN 30N.

Nuestra experiencia y VIVENCIAS durante los vuelos:

Factores climatológicos, de logística del riego y la dinámica del juego, se conjugaron para que la planificación planteada originalmente para dos jornadas de vuelo, se convirtiera en seis días de trabajo de campo.

A diario experimentamos que el viento predominante en esos días, iba en aumento a medida que avanzaba la mañana y ya cerca del mediodía (que son las horas óptimas fotogrametricamente hablando) se  hacía muy riesgoso el volar, tanto para el proyecto como para el aparato en si.

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El campo al completo.

Una de esas mañanas donde el anemómetro indicaba vientos de 25 km/h y con fuertes rachas de viento, pudimos constatar que a pesar de la experiencia y pericia nuestro piloto, cuando el viento aprieta, los mandos no responden como uno desea. Más de una vez sentimos que las antenas de telefonía que hay en la zona, se nos acercaban de manera muy veloz…o quizá fue al revés? Asi que con días como esos, con condiciones pocos favorables para el vuelo, es mejor abortar la misión y esperar que las condiciones mejoren.

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Los cisnes acercándose a darnos los buenos días !

Todas estas  situaciones difícil de tener en cuenta en el momento de la planificación, nos obligaron a volar a horas muy tempranas, con lo que en pleno invierno (primera semana de febrero) tuvimos que volar inclusive antes de que saliera el sol, con la consiguiente falta de luz, y correr el riesgo de tener zonas con sombras muy alargadas, que no es lo óptimo para este tipo de trabajo.

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Al salir el sol, ya estábamos en el aire!

 

A la “captura” de los aspersores.

Como la idea siempre fue de volar con los aspersores en funcionamiento, tuvimos que  asimismo, coordinar las salidas de jugadores “muy madrugadores” presentes en el campo y darles a ellos salida por otro hoyo, para no interferir en su juego mientras manteníamos los aspersores encendidos.

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Los aspersores trabajando a full, visto desde el aire en una toma cenital

Al mando de las consolas de riego, estuvo Ángel, un trabajador del campo que demostró su “talento oculto” de pianista. Verle mover los dedos tan rápido sobre la consola de mandos de los satélites abriendo y cerrando aspersores, para que el dron pudiera a su paso, captar las diminutas boquillas de riego escupiendo chorros de agua fue un espectáculo en si mismo.

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Tampoco estaba previsto en la planificación el mojarnos! …y a pesar de las advertencias de Angel o Paco, en mas de una ocasión, el chorro de algún aspersor “escondido”, nos dio dignamente el bautismo de fuego en este tipo de trabajo, aunque personalmente, puedo asegurar que en el mes de febrero no fue un bautismo muy agradable. De todo se aprende!

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Una toma que resume todo lo expresado.

También tuvimos que tener muy en cuenta la velocidad de vuelo, ya que de volar muy rápido, no se alcanzaba a capturar los aspersores encendidos. Desde el punto de vista práctico, la situación ideal habría sido poder mantener encendidos los aspersores de todo un hoyo mientras durase el vuelo sobre el mismo, pero esto no se pudo realizar, debido al diseño del sistema de riego y la más que probable saturación de las bombas de agua, sumándole a esto la falta de presión para alimentar todas las estaciones de riego al mismo tiempo. Con esto, hubo que reducir la velocidad de vuelo al mínimo, y así de paso, nos quedó tiempo para hacer algunas muy bonitas fotografías del campo.

A pesar de todos los inconvenientes citados, ver el dron volar en la quietud del amanecer, con la salida del sol y los aspersores encendiéndose uno a uno con el avance de la aeronave, fueron momentos verdaderamente mágicos y un espectáculo majestuoso que  nos hace sentir muy afortunados con nuestra profesión.

En síntesis, la planificación inicial tuvo que ser adaptada en mas de una ocasión por  las condiciones anteriormente citadas. Saber adaptarse a los imprevistos que nos iban surgiendo, fue todo un desafío que nos fue poniendo a prueba y que pudimos salir airosos gracias a la inestimable colaboración y buen hacer del personal del Font del Llop Golf Resort.  Sin su aporte, seguramente todo nos hubiera costado mucho mas. A ellos, muchas gracias nuevamente.

En la próxima y última entrega hablaremos mas sobre la fase de calculo y el análisis del riego.

Hasta la próxima! 

Seguimos haciendo #RevolucionDron